Tarde o temprano tenía que llegar, y fue ayer cuando tuve la oportunidad de acudir a mi primera junta de vecinos, una especie de jungla donde demasiadas personas tratan de exponer sus necesidades y dedican más tiempo a 'tratar' de hablar que a escuchar.

Gracias a Dios, uno de los primeros pasos es la constitución de la comunidad y la elección de los cargos representantes, presidente, vicepresidentes y demás, los cuales tendrán la oportunidad de tratar en petit comité las quejas del resto de vecinos.

En este caso la reunión como no podía ser de otra forma estuvo bastante movidita, y es que la dejadez del servicio de postventa de Detinsa rayaba el absurdo generando bastante tensión (algunos vecinos que habían comenzado la decoración de su vivienda habían sufrido hasta inundaciones). Por suerte, algunos de los asistentes parecían tener un master en contabilidad y fueron aclarando algunos de los temas más conflictivos.

Por suerte, la sala de reuniones había sido reservada sólo por dos horas, de forma que pasado dicho periodo pudimos abandonar esta primera reunión, sin grandes decisiones, pero con una comunidad ya constituida.

Ahora que ya he conseguido amueblar el dormitorio, colchón y almohada incluida, sólo me queda descansar, y olvidarme de los vecinos.